Románico bajo medieval en Abizanda

 
 

Nave rectangular con ábside semicircular orientado al norte, cubierto con bóveda de horno. La nave originalmente tenía bóveda de medio cañón encamonado, pero en 1954 fue rehecha con una de ladrillo y dos arcos fajones. En el centro del ábside hay una ventanita adintelada y con derrame interior. La puerta se halla a los pies; es en arco de medio punto. con el trasdós resaltado por una gruesa moldura en listel que se prolonga en las impostas.
Pórtico de techumbre inclinada. precedido de un arco rebajado. Tres contrafuertes en el muro este, mientras que el opuesto se halla adosado a un talud de terreno.” Desde Abizanda se toma la carretera a Naval hasta el puerto del Alto del Pino. A unos 400 metros del puerto sale una pista forestal a mano derecha que se interna en la llamada Sierra de la Trinidad. Tras 5 kms. de pista, encontrarnos una especie de plazoleta, debemos entonces seguir un pequeño trecho a pie y hallamos la ermita.
Es la única que sigue con culto en la actualidad en el municipio de Abizanda, con una muy popular romería. Antiguamente había doce caridades en Abizanda repartidos por sus ermitas. Éstas eran: el 12 de enero en San Beturián; el 8 de mayo en San Migue1; el 9 de mayo, San Gregorio, en la ermita de San Beturián: el día de la Ascensión en San Salvador; el de la Trinidad en el mismísimo Pico de la Trinidad: el 25 de julio en la ermita de Santiago; el 9 de agosto en la de los Santos Justo y Pastor; el 13 de agosto, San Hipólito, en Casa Pedrasanz; el día de la Asunción,15 de agosto, en La Cueva; el 14 de septiembre en la Cruz de Costerico —por Casa Castillón, Benito Torrocula y Arasanz—; el l de noviembre, día de Todos los Santos, en El Albacar; y el 2 de noviembre, día de los Difuntos, frente a la iglesia del pueblo.
A esta ermita se iba y se va hoy en día el 12 de enero, San Beturián, y el 9 de mayo, San Gregorio. Junto a estas fiestetas de romería, hay que decir que las fiestas propiamente de Abizanda son el 12 de enero,la fiesta pequeña, y eI 15 de agosto la mayor.
Los devotos de Abizanda salían juntos desde el pueblo y unos 500 metros antes de la ermita, en la“plazoleta”, se agrupaba el personal y así llegaban todos en procesión a San Beturián.

   
 
   

   
 

En la actualidad, se congregan directamente en la ermita, se celebra misa y las tortas de caridad las hace el panadero de Tierrantona, pero antaño eran dos los vecinos que cada año se encargaban de recoger el trigo, de molerlo, etc., y de dar la caridad las doce veces señaladas. Además, los mayordomos ponían un decalitro de vino. Hoy se pagan las tortas a escote y el vino se lo pone cada cual. Se dice que "as carrascas que rodian a ermita son sagradas». Parece ser que hace muchos años algún vecino quiso hacerse una carga de leña con ellas y la tuvo que dejar en el sitio porque las caballerías se reventaban de lo que pesaban.
Se ha mantenido una curiosa costumbre, el “augurio de las langostas”, consistente en lo que sigue: después de la misa se ponen las tortas de caridad en cuatro grupos, y otro más en el centro, sobre un mantel blanco extendido en el suelo bajo una encina y se bendicen. En ese momento, la gente hace un círculo para «ver salir las langostas». Poco a poco, se van amontonando unos insectos casi microscópicos de tres colores que predicen, según cual sea el color predominante, qué cosecha será la mejor. Si la mayoría de los que caen sobre la tela son blancos, será el trigo; si son verdes, será buena cosecha de olivas; y si la mayoría son negros, se cogerá güena cosa d'ugas. Las langostas siempre salen incluso con nieve. Y si acaso un año no salieran sería un presagio muy funesto. Después se cortan las tortas y se comen.
Ahora sólo se da la caridad el 12 de enero, día de San Beturián. Para San Gregorio, el 9 de mayo, se sigue yendo aunque únicamente se bendicen los términos y por la tarde sigue la fiesta en el pueblo, antes se comía allí pero hoy ya no. También había hasta época reciente una cofradía, la de San Beturián y Santa Ana, hoy ya desaparecida.
Hasta no hace demasiados años, se hacían rogativas para pedir agua cuando había sequía. Se hacían de forma conjunta con Escanilla: un día se iba a la ermita de San Beturián y otro a la Virgen del Monte, en Escanilla.