| |
|
 |
|
|
|
Reina
de nuestros ríos |
|
|
|
Estas
montañas y valles de nuestra tierra destacan por sus rasgos, unas
veces rudos, otras suaves, pero en todo momento palpitarán la
naturaleza virgen de forma arrolladora. En este conjunto armonioso y
esbelto que son los Pirineos del Alto-Aragón destacan por su encanto
nuestros ríos. Ríos de aguas cristalinas, que descienden a veces
saltando de roca en roca y vistiendo su cauce de la blancura de un
traje de novia. Otras las aguas bajan más suavemente acariciando los
guijarros del lecho del río. En determinados momentos al verse
aprisionados rasgan los valles con violencia inusitada. Todas estas
imágenes tienen nuestros ríos, pero en cada una de ellas siempre
encontramos una moradora de los mismos, que desde tiempo inmemorial
en ellos ha vivido: es la trucha.
Escondida detrás de la roca que corta la corriente, buscando el
refugio de la orilla, paseándose mansamente en el fondo de las
badinas transparentes de color azul verdoso, allí está. Su vitalidad
le lleva a afincarse en aguas bien oxigenadas, como las nuestras. En
la época otoño-invierno hace la puesta de huevos, sobre lechos
rocosos de poca corriente, principalmente en afluentes laterales de
los grandes cauces. Llegando marzo, la proximidad de la veda, hace
aproximarse a los pescadores al agua por ver si este año hay muchas
o pocas, si las grandes avenidas con sus arrastres en el otoño las
han castigado o no. En marzo y abril, la pesca más rápida y
fructífera es la del mosquito del mediodía, aunque madrugando a
lombriz y draga también se llena bastante las cesta; la cucharilla
va haciendo capturas pero no es lo más idóneo. Llegados los
deshielos de mayo, las truchas que están en el pantano de Mediano
remontan los ríos Cinca y Ara. En Boltaña se realizan en esta época
grandes capturas, siendo corriente y casi diaria la captura de
ejemplares de hasta tres kilos, (los de cuatro o seis son más
excepcionales). Cuando llega el mes de julio y empieza la afluencia
de visitantes a la zona, ha llegado la época del mosquito de tarde.
También se consiguen sustanciosas capturas, pero la abundancia de
aficionados y el descenso del caudal, hacen más problemática la
pesca. La realidad es que hoy ya no es lo que era.
|
| |
|
|
|
 |
|
|
|
 |
|
|
|
Año tras año, se capturan cientos de
miles en nuestras aguas. Es necesario proteger y promocionar el
paraíso piscícola del que disfrutamos. La naturaleza tiene sus límites
y no hay que sobrepasarlos. Es necesario, por parte de la
administración una mejor inversión en repoblaciones y sobre todo en
atajar actuaciones que además de furtivas son demoledoras para la
fauna de nuestros cauces, principalmente en época de estío con los
cauces bajos. Ella, la trucha, es un don que la naturaleza ha dado a
nuestros ríos, sepamos admirar su colorido y su bravura, sepamos
saborear de ella como exquisito manjar, pero también sepamos
respetarla, porque es patrimonio que hemos de dejar a nuestros
descendientes. |
|
|