Actualmente ha vuelto a recuperarse toda la tradición, el 15 de agosto se celebra misa por la tarde con reparto de caridad, luego se hace una popular lifara y para terminar baile. Al día siguiente se vuelve a la ermita siendo obligatorio la presencia de al menos dos miembros de cada familia y con este motivo se organizan rifas, corridas y se reparte caridad. Hasta hace unos cuarenta años antes de repartir la caridad se celebraba la carrera o Corrida de la Rosca. Según Rosa Aragüas: "La salida tenía lugar en la ermita, los corredores debían llegar, campo a través hasta una carrasca situada a unos 400 metros monte abajo, tocarla y volver a subir a la ermita. Al ganador se le premiaba con una rosca entregada por el cura y con unas doscientas pesetas que entregaba el alguacil, debe añadirse que las tortas de la caridad que se entregaban a los pobres solamente estaban hechas con harina y agua. Sin embargo la rosca del vencedor llevaba en su composición huevos. La carrera de la Rosca fue ganada en las últimas ediciones por Luis Jiménez, ganador de otras carreras en la comarca. Recuerda, él, que la ropa que vestían los corredores era la del día de la fiesta pero que se remangaban los pantalones y la camisa...." En esta ermita se conservaba hace unos años una imagen de la ya desaparecida ermita de San Chaime de Guaso. De hecho, en la actualidad, en la Virgen de las Viñas hay una capilla dedicada a San Chaime. Nuestros informantes aún recuerdan que para la guerra ataron a Santa Quiteria y a San Chaime juntos y los quemaron.

 

Nave rectangular dividida en dos tramos desiguales, ábside semicircular orientado al este y una capilla en el costado del Ev. se cubre el tramo de los pies de la nave con techo plano y el siguiente con cañón apuntado; la cabecera con cuarto de esfera apuntada y la capilla con cañón apuntado de sillería. La puerta abre al sur en arco apuntado con dos gruesas impostas en nacela que se continúan más allá de las jambas. Va protegida por un diminuto tejadillo  de losas sobre dos ménsulas de piedra. en el centro del ábside hay un vano tapiado y apenas visible, otro muy próximo al arranque meridional del ábside, adintelado y con derrama al interior, y en arco de medio punto biselado por fuera. En torno a la cabecera han aparecido bastantes enterramientos formados por lajas que constituyen una de las mayores necrópolis del Sobrarbe. Se levanta a las afueras del lugar por el viejo camino de L´Ainsa, a media ladera, dominando la planicie, como invocación permanente a Santa María sobre los viñedos. Se dice que antaño era la Iglesia más importante de Guaso, antes de la guerra se iba en procesión desde Guaso, acudiendo también los pueblos limítrofes y procediéndose a la bendición de las viñas. Después de la guerra dejó de utilizarse siendo un tiempo vivienda de gitanos.