LA LEYENDA - "Si subes al Ibón de Plan o Basa de la Mora en la noche de San Juan y te lavas la cara en sus aguas heladas y azules antes de la salida del sol, verás que agua se empieza a mover; al principio despacio y después cada vez más deprisa, formando un vertiginoso remolino. Y en el mismo instante que aparece el primer rayo de sol por Armeña se levanta repentinamente del centro una forma brillante, y cuando el sol se ha extendido por el valle de la Basa esa forma brillante se convierte en una hermosa mujer. Se queda plantada  encima de la superficie del agua como una reina en un palacio con suelo de cristal y techo de estrellas. S la miras a la cara la encontrarás tan bella como no hayas visto otra en la vida. Al momento comienza una danza mágica, armoniosa, que embelesa. Se desliza por el agua tan ligera como el aire. Los que la han visto dicen que va vestida desde el cuello hasta los pies con serpientes enroscadas en el cuerpo, en los brazos y en las piernas. Serpientes de todos los colores, rojas, verdes , amarillas, azules portando plata, oro, corales y diamantes que brillan de mil maneras. Dicen que la señora que baila en el ibón en la mañana de San Juan es el alma de una princesa mora que se perdió entre las montañas del valle huyendo de una de aquellas guerras entre moros y cristianos. Pero solo puede ser vista la mañana de San Juan por las personas que tienen el corazón limpio, por eso es necesario lavarse la cara en la Basa. Solo unos ojos puros pueden ver a la princesa mora de las cumbres".

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Dejamos el coche en el parking de Saravillo y subimos a la plaza del pueblo, allí a la izquierda sale el camino que indica "Al refugio de Armeña", lo tomamos y pronto encontramos las señales que indican al Ibón de la Basa de la Mora; al principio hay una fuerte subida de unos 15/20 minutos y llegamos a una zona que llanea y serpentea entre bojedales y una exuberante vegetación, de esta manera cumplimos la primera hora del recorrido, después empieza, tras haber cruzado un arroyuelo, una pendiente muy pronunciada que pasando por un aljibe con varios chorros de agua nos lleva a confluir con la pista, andamos por ella 10 minutos y otra vez cogemos la senda que repetidas veces cruza por la pista, en una de ellas decidimos continuar por la pista que si bien da más rodeo también hay que reconocer que resulta más cómodo y sin dejarla nos desemboca en el refugio Lavasar, M.U.P. 96, situado a 1.928 metros de altitud; desde este refugio hasta el ibón se tarda en llegar 20 minutos por el PR-15 que en este tramo es una preciosa senda bordeada de praderas donde el ganado pace mansamente y ajeno a todo tipo de "estress", por fin y no exentos de un cierto cansancio llegamos al ibón, en esta época veraniega bajo de agua  pero con todo resulta una vista y un entorno maravillosos ubicados a pie de unos gigantescos picos montañosos. El regreso, tras tomar algún alimento para reponer energías lo hacemos en su totalidad por la pista que en verdad es más larga pero al ser de bajada el tiempo empleado es el mismo que nos llevó hacer la subida; por ello después de 7 horas de caminar llegamos a Saravillo, satisfechos y un poco cansados, pero sobre todo sedientos debido al calor reinante de manera especial en el regreso.