los otros diplomas. Esto, y el hecho de que se trate de un texto que parece estar escrito posteriormente, hacen pensar en la inclusión interesada de esta nueva descripción más detallada. No quiero decir con esta afirmación que se incluyan en esta copia propiedades que no fueran de Matidero con intención de apropiárselas, aunque no puede descartarse esta posibilidad, pues esta práctica fue a menudo utilizada por San Juan de la Peña. La mayor parte de los bienes ahora citados ya aparecen como pinatenses poco después de la fecha de permuta de 1203. Algunos de los palacios aludidos, en concreto los de Alberuela, Gillué, Secorún y Laguarta, estaban ya pocos años más tarde, en 1210, entre los bienes que fueron asignados a la mensa conventual. Y dos iglesias nuevas que en este documento aparecen, San Pedro de Espierlo y San Juan de la Val, figuran en 1245 entre las que pertenecían al de la Peña dentro del obispado de Huesca. Una buena parte de estos bienes continuaba formando parte de la honor de Matidero en los primeros años del siglo XV. Mi opinión es que dada la vaguedad del documento original, San Juan preparó esta copia más pormenorizada .San Juan de Matidero era un monasterio situado en pleno corazón de Sobrarbe. Antonio Durán cree que fue erigido a principios del siglo IX, que había sido afectado por la razzia de Abd al-Malik en 1006, y que sus miembros habían procedido a instalarse en los años 70 del siglo XI en la canónica fundada por Sancho Ramírez en el castillo de Alquezar que, junto con la Loarre, fueron los intentos realizados por el rey de emprender la reforma gregoriana, basada en la regla de San Agustín. Según este autor, el monasterio de Matidero fue integrado con el de San Cucufate de Lecina, con sus respectivos patrimonios, en la nueva canónica de Santa María. Alquezar se convirtió en la manzana de la discordia entre los obispados de Jaca y Roda, siendo finalmente asignada a esta última diócesis. Con todo, los pleitos continuaron. Ramón Berenguer IV la integró en el obispado de Tortosa, pero este hecho no contuvo las peticiones de los diocesanos oscenses. Matidero, como parte, que era de las propiedades de Alquezar, siguió los mismos destinos que ésta por lo menos desde mediados del siglo XII. Sin embargo, en algún momento de la segunda mitad del siglo XII o en los primeros del siguiente el monasterio de Matidero fue separado del priorato de Alquezar. No se conoce la fecha exacta y el motivo, pero en 1203 estaba en manos de Pedro II que, como acabo de comentar, procedía a cambiarlo con San Juan de la Peña, hecho que provocó una reclamación del obispado de Huesca. Cuando finalmente Vidal de Canellas, tras largas disputas y varias sentencias arbitrales, consiguió que Alquezar pasara a la diócesis de Huesca en 1242, Matidero continuó en manos pinatenses, posesión que en 1245 ratificaba este mismo obispo, aunque con la disconformidad de los clérigos de Alquezar que recurrieron a la Santa Sede, litigio que debieron perder pues en la ratificación de 1248 del importante convenio firmado entre San Juan de la Peña y Vidal de Canellas tres años antes Matidero continuaba en el dominio pinatense, y así continuó por lo menos durante toda la Edad Media.Con posterioridad a su integración en 1203 Matidero, con sus bienes, fue constituido como priorato a cuyo frente aparece un responsable en los años centrales del siglo XIII. Después de esta mención desaparece cualquier alusión de tal cargo y este priorato fue asignado a la cámara del monasterio. 

 

 

Fuente: Amigos de Serrablo - Edición n.º 90 - Dic. 1993

El Priorato de San Juan de Matidero

A 27 de diciembre de 1203 Pedro II realizaba un cambio con San Juan de la Peña. Recibía el rey el monasterio de Santa María de Iguacel con las villas de Larrosa y Acín, más otras propiedades, y entregaba el de San Juan de Matidero, también con las villas que le pertenecían y otros bienes. Se conservan tres redacciones distintas sobre este acto y, a su vez, cada una de ellas en varias copias y traslados.La primera de las redacciones detalla las posesiones que pertenecían a Matidero: la villa del mismo nombre, con sus palacios y la denominada selva de Matidero, las villas de Biván, Alastrué y Binueste con las iglesias respectivas, más otros bienes que no se pormenorizan. Otra de las redacciones, contenida en un traslado notarial de 1338, después de citar las mismas villas, precisa algo más los términos de la selva de Matidero.Es posible que la falta de una descripción concreta de esta selva llevara a redactar un segundo documento que proporcionara estos datos, o también que el documento recogido en el traslado sufriera esta adición, quizás por problemas de pastos surgidos con otras poblaciones vecinas, por lo que el monasterio necesitaba una mayor concreción de los términos que alcanzaba la selva, e incluso aprovechara la ocasión para ampliarlos. Es significativo que en la carta de repoblación que el de la Peña concedió en ese mismo año 1338 a Biván se mencionen los continuos problemas de esta población con los lugares próximos por cuestiones de términos. Puede pensarse que estos problemas llevaran a San Juan a preparar un texto que especificara de manera clara qué términos eran de la Peña.La que difiere bastante más de las anteriores es la última.Después de mencionar las mismas villas incluye una serie de fórmulas sobre la prohibición, sin permiso expreso, y a continuación se enumeran una serie de iglesias y posesiones que hasta entonces no habían aparecido, en