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 Fuente: Amigos del Serrablo - Año XXVII - N.º 110 - Dic. 98

De esta época quedan en la pared meridional unas pinturas alusivas a la Pasión (llevan la fecha de 1774). Junto a la iglesia está el pequeño cementerio donde quedan un par de lápidas de los años 60, con otros nichos abiertos que contienen esqueletos revueltos y enmohecidos. El expolio no respeta nada y sus fieles servidores no tienen reparo en buscar una muela de oro, un anillo o algún objeto de valor, los huesos quedan al azar y, a veces como en este caso, la calavera contempla el resto de su cuerpo un poco apartada. El cementerio y la calavera son dos cuestiones muy presentes en el romanticismo, tanto en la pintura como en la literatura, recuerdo ahora El Clavo, bonita historia de Pedro Antonio de Alarcón que parte del hallazgo de una calavera con un clavo penetrándola. Sobre ella, sobre la calavera, hay unos versos de José Emilio Pacheco: Este cráneo se vio como hoy nos ve / como hoy lo vemos / nos veremos un día. Seguimos la pista, cerca hay un molino sobre las aguas del Isuala que por aquí anda recién nacido, para arribar a las casas de Montalbán: dos casas arruinadas y dos bordas aún en pie. Este camino vio transitar a los primeros viajeros franceses que promocionaron la zona de Guara turisticamente: Lequeutre, Saint-Saud y Briet. Lucien Briet pasó un par de veces por aquí, en una de ellas describió: Montalbán era una pequeña granja melancólica y abandonada; allí nos reunimos con el maestro de Rodellar que, como nosotros, también se dirigía a Boltaña. El terreno se iba haciendo más uniforme, cubierto de landas y de bosquecillos. Habían alineado unas grandes piedras llanas a través del Isaela (Isuala o río Balcés), para que los peatones pudieran pasar este río, que discurría silenciosamente, como un torrente exiliado en medio de un desierto.
Estos dos pueblos tan próximos llevan nombres que se parecen, he aquí lo que decía L. Briet en 1904: " yo he tenido la buena fortuna de encontrar al cura de Torrolluala de Lovico, D. Fernando Montalban, y he aquí lo que me explicó: Según el sello parroquial, estos dos pueblos llevaban en otro tiempo el mismo nombre que se escribía Torroyuala y que se modificó más tarde en Torruellola de la Plana y Torrolluala de Lovico, palabras de ortografía diferente pero que los Aragoneses las pronuncian de modo casi idéntico "Torroï-ouala de la Alisó " y " Torroï-ouala de Lovico".

Las Torrollualas son dos aldeas que se sitúan, una en un llano, por eso se llama de La Plana, y la otra, en la que estamos, que debió ser un barrio de aquella, pues en aragonés o bico es el barrio. Estamos en este bico, que llegó a censar cuatro casas y 42 habitantes, a 1.117 m. de altitud, el caserío se dispone en una suave ladera con una plaza donde aún se ve el horno comunal para el pan, una calle estrecha está flanqueada por una casa grande con una portada curiosa de dovelas encabalgadas sobre jambas monolíticas a través de dos pequeños sillares que hacen de ménsulas, en la clave hay grabado un esquemático jarrón. La obra parece del XIX pero basada en fórmulas que se hallan presentes en estas tierras ya en el XVI. La iglesia de San Andrés es del siglo XVI, queda algo alejada del pueblo, en una umbría hacia poniente, es pequeña con torre campanario y coro a oriente, por lo que el altar quedaría al Oeste. Esta alteración de una norma básica como es la Orientación del altar, se debió de producir en una reforma de la iglesia efectuada en el siglo XVIII, momento en el que ya sólo importan las normas arquitectónicas.

Nota- La foto es de Torrolluala del Obico - Para ver la foto de TORROLLUALA DE LA PLANA pinchar AQUI