s. XII en San Lorién

Fuente: http://www.arquivoltas.com/
Nave única, orientado al nordeste. Sus dimensiones aproximadas son de 9,30 m. de largo por 8 de ancho siendo evidentemente desproporcionado. El aspecto actual revela sucesivas pérdidas de volumen y modificaciones que han debido de desvirtuar bastante su aspecto original. De esta primera fase queda buena parte del cilindro absidal y del arranque de los muros laterales. El cilindro absidal se organiza en tres lienzos gracias a la existencia de dos "semicolumnas" adosadas. Las citadas estructuras, si se contemplan en detalle revelan que solo de lejos aparentan ser columnas, pues realmente son bloques pétreos colocados verticalmente y con su borde libre redondeado como lo vemos en las molduras tóricas o los baquetones de los ábsides del Gállego. La misma forma de decorar el ábside se llevó a cabo en la cercana iglesia de Araguás. Se interrumpen las mencionadas columnas unas cuantas hiladas antes de llegar al alero del tejado; hiladas que evidentemente son añadidas a lo que resta del cilindro absidal original. Centra el lienzo medio un ventanal aspillerado, que probablemente fuera adintelado pero que ha perdido su porción superior. Es probable que la bóveda absidal también haya desaparecido dado el aplanamiento de la techumbre de la misma y la situación del ventanal descrito. No es posible comprobarlo puesto que al interior se erigió un muro plano a nivel de la articulación de nave y cabecera. Dos recios y cortos contrafuertes sustentan el muro norte. En el lado sur hallamos una pilastra doblada reforzando la unión cabecera-nave. En la misma, a un par de metros de altura hay un sillar que posee un cuadrúpedo esculpido, acaso perro o león, muy estilizado de trazos arcaicos quizá reutilizado de un edificio previo Semioculta por el nivel actual del terreno asoma la parte superior del medio punto de un vano absidal por delante de la pilastra doblada en la que se halla la figura de la fiera mencionada. Sus hechuras y encaje en la estructura la acreditan como original La puerta abre en el actual muro de cierre. Sobre ella hay una ventana aspillerada que da cobijo a pequeña campana. Merecería la pena restaurar el templo, y sobre todo, liberarlo de esa cabecera plana que oculta el interior del ábside. Tras ella, acaso como ocurrió en San Blas de Broto, pueda quedar algún vestigio de interés. Sin duda es un templo desconcertante. No se bien si hubo uno original que se arruinó y fue rehecho de cualquier manera o si directamente se edificó este templo por gentes con más voluntad que conocimiento que interpretan el románico "de oídas". No hay armonía en las inexistentes hiladas. No hay orden ni concierto en la cabecera ni en su decoración de semicolumnas colocadas de modo inexperto. Hay una historia acerca de una supuesta pila bautismal de piedra que Aramendía trató de fotografiar en su visita de 1993 sin conseguirlo, por un desencuentro con el propietario del templo, según refiere en sus libros.
 

 
 
 
 
 
 
 
   

El supuesto "valor millonario" de la pieza fue la excusa esgrimida para no permitirle el acceso al interior del templo. Cuando yo lo visité no vi ninguna pila bautismal. Acaso ya se hubiese cerrado la operación y se halle en manos privadas.