Casa Arana

ALBELLA, es un pequeño núcleo, en un altozano, rodeado de extensas praderas, que guarda entre sus muros recuerdos emotivos del ermitaño y pastor San Urbez. Una de sus casas se precia de haberle servido de asilo y en consecuencia todos los primogénitos llevan el nombre de Urbez. En 1562 se erigió en los alrededores una ermita dedicada al Santo, que quedó finalizada en 1783 de cuya época es el retablo que tiene varios bajorrelieves con la vida de aquel de cuyo paso por allí quedan algunas leyendas. Una de ellas relata que un día, rendido por el cansancio quedó Urbez dormido mientras el ganado se esparcía por los trigales; se acercaron, algunos vecinos a despertarle y vieron admirados que una abeja blanca entraba y salía por sus fosas nasales en tanto que la sombra de una única nube le guardaba de los rayos del sol; su sorpresa fue aún mayor cuando apreciaron que los rebaños, que pastaban en los sembrados, solamente comieron las hierbas perjudiciales, sin realizar en aquellos ningún daño. Famosos han sido en años pasados los "romeros de Albella" que en ocasión de calamidades, epidemias o sequías, recorrían a pies descalzos, con una pobre túnica y un cayado el itinerario realizado por San Urbez en los Valles de la Solana y Vió hasta las cuevas de las Sestrales. En la actualidad, tiene una hermosa casa rural, Casa Arana; pero sobre todo ello destaca "Casa Cebollero" que conserva un precioso comedor con el suelo empedrado con piedras del río, que data del s. XVII y un fogaril típico de la zona que es una verdadera maravilla.
 

El fogaril

   
 
 
 
Ermita de San Úrbez
Fotos de Casa Cebollero
Maravilloso suelo empedrado